Hay historia, pero… MÁS QUE UNA PELÍCULA DE TERROR, ES LA HISTORIA DE UNA FAMILIA Sin embargo, no es la historia lo que mantiene a la gente pegada a la silla: son las actuaciones. La niña poseída, Janet (Madison Wolfe), especialmente, se roba el corazón de los espectadores. A pesar de que el género le exige –literalmente– gritar y actuar como poseída, de algún modo logra sentirse creíble y cercana. La familia de la chica, y especialmente la mamá (Frances O’Connor), también se sienten como algo más que marionetas de un espanto. Al final, la película logra que sientas empatía por una familia a la que le está pasando algo muy malo, y eso es lo que hace que ‘El conjuro 2’ no sea una total pérdida de tiempo. Además, la cinta no solo es una sucesión de efectos de susto. Se permite algunos momentos de intimidad, incluso de drama personal, que hace que nos sintamos más cercanos a los personajes. Eso tiene un efecto dramático importante, que la cinta aprovecha de buena manera. ...